Hablando se entiende la gente.

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27 marzo, 2015
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Photo by: autismclassroomnews.com.Pecs. - Hablando se entiende la gente -

Photo by: autismclassroomnews.com.Pecs. – Hablando se entiende la gente –

Sin lugar a dudas, un anhelo constante de todas las personas es poder explicar lo que piensa, cree, siente y quiere. Actualmente parece que vivimos una crisis de comunicación, especialmente cuando los vínculos afectivos están débiles. Parece que todo lo que decimos y lo que nos dicen tuviera una intención de descalificación, de imposición, de molestia y desagrado. Sin embargo, cuando estamos a solas deseamos afanosamente podernos entender con quienes convivimos a diario.

 

 

La palabra puede ser un noble vehículo de sabiduría y comunicación, puede expresar los pensamientos más creativos y complejos; las emociones más profundas y amorosas, nos sirve para compartir lo íntimo, lo más personal, nuestras más delicadas emociones. Y cuando estamos a solas se nos ocurren una y mil ideas que queremos transmitir y de pronto pareciera, que las palabras se vuelven como la arena de la playa entre las manos, se nos escurren las palabras entre los dedos escapándose y sin poder cumplir el propósito que nos habíamos propuesto, pues la otra persona lo mal entendió y se sintió agredida. Entonces la frustración y el enojo nos invaden.

 

Entonces la palabra se convierte en estallido, espadas, navajas y clavos que hieren y nos atraviesan.

<em>Photo by: Pinterest. La palabra puede ser un noble vehículo de sabiduría y comunicación.</em>

Photo by: Pinterest. La palabra puede ser un noble vehículo de sabiduría y comunicación.

Alejándonos irremediablemente, haciéndonos sentir una gran cantidad de sentimientos que van desde la profunda tristeza, hasta el dolor, la frustración, la estupidez y por supuesto aumentan y abonan a la ira y al coraje. Además aun estando a una distancia cercana alzamos la voz, ofendemos y eso separa nuestros corazones. O bien ahora, que los mensajes de texto y el uso de redes sociales nos llevan a escribir rápidamente y muchas veces sin pensar. Y para cuando nos damos cuenta ya enviamos un texto llenó de cargas negativas y nos quedamos sin poderlo detener.

 

La educación que hemos recibido desde la infancia, en general, no favorece la buena comunicación, desde los primeros grados escolares, nos obligan a mantenernos en silencio, nos callan, nos ridiculizan ante lo que expresamos, nos hacen sentir incompetentes con lo que pensamos y por lo tanto podemos caer en dos tipos de estilo. Los que queremos llenar el espacio de palabras y hablamos y hablamos, atropellando una palabra sobre otra. O aquellos que no queremos pronunciar una sola palabra. En ninguno de los dos casos trabajamos por la comunicación. Además nos expresamos con una gran cantidad de adjetivos hirientes y descalificadores que terminan haciéndonos sentir muy mal.

 

Photo by: Pinrterest. Dáte tiempo para pensar. -bHablando se entiende la gente -

Photo by: Pinrterest. Dáte tiempo para pensar lo que realmente quieres expresar. – Hablando se entiende la gente –

La ventaja de haber sido educados de esta manera, es que ahora podemos reeducarnos en el arte de la palabra, de la conversación y de la comunicación:

 

Date tiempo para pensar lo que realmente quieres expresar y conéctalo con la emoción. Si te es posible escríbelo y vuélvelo a leer.

 

Photo by: Pinterest. Date tiempo para pensar lo que realmente quieres expresar y conéctalo con la emoción. - Hablando se entiende la gente -

Photo by: Pinterest. Date tiempo para pensar lo que realmente quieres expresar y conéctalo con la emoción. – Hablando se entiende la gente –

Aprender a hablar nos resulta más sencillo si sentimos realmente lo que deseamos, no lo que quiere la otra persona, sino principalmente: lo que deseo yo es…, lo que te quiero pedir es…, lo que siento yo es…

 

Cuando nos conectamos con nuestro deseo, estamos practicando la autonomía y nos damos prioridad, siendo más auténtico y menos dependiente, todo aquello que queremos decir.

 

Dejamos de hablar desde la sensación de abandono, y dejamos de sentir miedo por perder a alguien y afrontamos nuestra soledad como un lugar maravilloso y creativo, desde el cual nos amamos verdaderamente. Y entonces el otro puede amarnos o darse cuenta que solo nos utiliza para no sentirse solo/a.

 

Decir la verdad, es un asunto liberador y enriquecedor para cualquier momento de la comunicación.

 

Usar palabras que no hieran, descalifiquen, o lastimen es un arte que tenemos que aprender a desarrollar.

 

Utilizar la noble palabra nos exige empezar a tratarnos bien a nosotras y nosotros mismos, pues muchas veces nos hablamos de una forma que nos menosprecia.

Photo by: Pinterest. Parte de aprender a hablar y a comunicar nos lleva también a aprender a escuchar. - Hablando se entiende  la gente -

Photo by: Pinterest. Parte de aprender a hablar y a comunicar nos lleva también a aprender a escuchar. – Hablando se entiende la gente –

 

Parte de aprender a hablar y a comunicar nos lleva también a aprender a escuchar, competimos tanto por la palabra, que queremos “tener la razón” en todo
momento, y dejamos de escuchar lo que las y los demás nos dicen. Y nos quedamos sin atender y sin entender lo que nos quieren decir, igual que nos pasa a nosotros/as.

 

Una pauta muy importante es aprender a preguntar, antes de dar por hecho nada. Ni suponer, ni predisponer. Ni pensar que sabemos lo que la otra persona está pensando y sintiendo.

 

Decir la “neta”, no quiere decir, hacer pedazos a la otra persona.

 

La palabra es un arte muy antiguo que logra transformarnos, enriquecernos y volvernos personas creativas que trabajan por volverse libres.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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27 marzo, 2015
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